Quirón; El sanador herido

Quirón es un arquetipo del inconsciente colectivo que desempeña un papel fundamental en nuestros procesos de sanación. Es un personaje profundo y conectado con una herida irrevocable que le valió su vida eterna. Representa una instancia psíquica de dolor pero también de una apertura enorme a la posibilidad de sanar.

Quirón nos enseña que para sanar y para poder continuar conviviendo con determinados recuerdos y huellas dolorosas del alma debemos primero reconocer a nuestro heridor y a nuestra herida interna. Qurión activa dentro de nosotros la posibilidad de reconocernos heridores y la posibilidad de reconocernos heridos.

Como buen centauro, expresa la profunda escisión entre mente y cuerpo que emergió en el ser humano en la edad antigua al dejar la senda del matriarcado. Desde ese momento el ser humano a perdido su conexión con el mundo de la Gran Madre y con el mundo de lo instintivo.

De esta manera parte de la herida Quirótica expresa y canaliza un tema fundamentalmente socio-político y colectivo y no es casualidad que Quirón esté vinculado con el mundo de las Amazonas, mujeres guerreras que antiguamente se amputaban un seno para calzarse el arco y la flecha. Estos personajes que siguen vivos en el inconsciente colectivo humano y que cobran una fuerza vital importante cuando Aries está dominante en un mapa natal, vapuleaban a los hombres y los aborrecuroboros 5ían de manera tal que terminaba sacrificándolos.

La pérdida de conexión con el mundo femenino instintivo y con el mundo del cuerpo que expresa la Amazona nos sirve como uno de los tantos ejemplos que podemos rescatar a la hora de comprender a este personaje.

El caballo es un animal que siempre estuvo vinculado con la vida sexual e instintiva del hombre. El desafío de este arquetipo es vincularnos con el mundo de la herida central que la vida moderna le ha impuesto a nuestro mundo pulsional para de esta manera poder reconciliar nuestro mundo interno y externo.

Los antiguos chamanes de Asia Menor ataban a los caballos y al reconocer su estremecimiento lograban visualizar la llegada de las almas en proceso de sanación y depuración. Quirón es un puente hacia esa huella psíquica herida que pretende poder despertar de su letargo eterno fundiéndose nuevamente con el sabor de la vida.