Invasión Arquetípica de la Gran Madre

uroboros1Qué difícil es salir de las aguas de la Gran Madre Terrible. Este personaje arquetípico es, cuando se activa, completamente devorador. Así como la Gran Madre Universal es aquel personaje nutricio que nos da la vida y nos evoca irremediablemente al deseo de volver a fusionarnos con la Unidad prenatal de la cual todos venimos, la Gran Madre Terrible aborta el crecimiento y la maduración del individuo sumergiéndolo constantemente a sus aguas infinitas. Es un personaje que en su polaridad más luminosa todo lo da pero que en su costado más oscuro, todo lo quita.

Asociado a las aguas Neptunianas, a la casa XII y al Signo de Piscis, es la responsable en muchos casos de la ferviente individualidad eufórica de los sujetos que en su pavor por escaparse de ella, asumen formas cada vez más regresivas de repliegue; muchas veces abortando también procesos de maduración y de crecimiento y, cortando flujos, facultades y canales de vinculación emocional tanto individual como colectiva por el temor a ser invadidos nuevamente por el mundo acuático fusionante.

Este personaje, tan viejo como la historia de la humanidad, está impreso en mayor o en menor medida en cada uno de nuestros aparatos psíquicos con cualidades alternantes dependiendo de su lugar de emplazamiento en la Carta Natal.

Trabajar con la huella arquetípica de la Gran Madre en todas sus polaridades es imprescindible para poder generar procesos de individuación sanos (el concepto de individuación claramente no es lo mismo que el concepto de individualidad frenética). El problema de la Unidad en la Diversidad en términos sociales y políticos reside y depende, entre múltiples causas, en la relación que se genere entre las oscuras aguas del inconsciente colectivo y cada una de las olas; “yoes” que van emergiendo de este vasto mundo oceánico indiscriminado. No todo está estrechamente vinculado a una mera cuestión ideológica El ser humano se fagocita a sí mismo cuando esta Gran Madre activa su costado arquetípico más devorador. Y no hay forma de trabajar con ella sino haciéndola consciente.