El Castillo de nuestros sueños

El mundo onírico está estrechamente vinculado con nuestra Casa Doce en el mandala natal y con los contenidos del inconsciente colectivo que se despiertan mientras nosotros permanecemos dormidos.

Soñar cumple una rol sanador para nuestras funciones vitales y nos invita a que nos adentremos en un universo que de ser decodificado y develado, puede facilitarnos muchas claves para comprender nuestros procesos internos.

El estadio arquetipico que se trabaja en la Casa Doce y en la cualidad energética Pisciana presenta múltiples imágenes que hacen alusión a este momento de la vida, en dónde lo concreto se vuelve una sutileza. La Bella Durmiente, las Sirenas, los personajes Mitológicos como Parsifal buscando a el Santo Grial como símbolo del Anima y de la Psique inconsciente son algunas de estas expresiones.

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Cada noche al dormir, nuestra consciencia cede sus murallas y nos vemos disueltos un el mundo de los sueños. Como Poseidón con su tridente, dominamos el Océano Cósmico por unas horas y al despertar, muchas veces, sentimos la frustración de no poder aprehender aquello con lo que soñamos, y los castillos de naipes de nuestro mundo onírico se desbaratan y desintegran frente a nuestros ojos. De la misma manera que Poseidón envidia a sus hermanos por sus posesiones concretas y manifiestas, nosotros envidiamos a aquellos que logran gestar y concretar sus sueños en el plano de la vigilia sin siquiera sospechar que en el mundo onírico está la clave, la utopía que nos posibilita el reencuentro con la potencia creadora.

¿Cómo hacemos entonces para despejar nuestro mundo onírico y trabajar con el contenido que el inconsciente prepara, noche tras noche para nosotros, con franca pretensión evolutiva?

¿Cómo desterrar de ese mundo confuso y paradójico, las claves para atravesar nuestros laberintos internos?

Casa Uroboros les desea una noche de descanso, y de próspero contacto con los contenidos de un mundo inconsciente que todos compartimos y los invita a seguir descubriendo quienes somos a través del maravilloso lenguaje simbólico de la Astrología Arquetipal y Psicológica.

Del reinado del gran útero cósmico venimos y hacia allí vamos, cada noche. De nosotros depende tomar contacto con la innumerable cantidad de símbolos que allí habitan, para adentrarnos cada vez más profundamente en quienes somos verdaderamente.